
Primera novela de Anne Brontë; una árida revelación basada en experiencias autobiográficas del precario status, material y moral, de una institutriz victoriana; y constituye a la vez un relato íntimo, casi secreto, de amor y humillación, en el que el «yo más severo» y el «yo más vulnerable» sostienen una dramática batalla bajo lo que la propia heroína define como «sombrío tinte del mundo inferior, mi propio mundo
(fuente: http://www.lecturalia.com/libro/36309/agnes-grey)
Me encontré con una novela propia de un tiempo victoriano, donde prevalece la manifestación de un amor cándido y las diatribas persistentes hacia la vanidad de las familias de alcurnia.
Seré sincera en reconocer que es una lectura que gustará seguramente a quienes quieran saber el tenor de la obra más célebre de la 3º hermana Brönte, quien fue posiblemente la más relegada. Y puedo destacar además el hecho de estar pulcramente narrada.
No obstante, también debo decir – un reproche sincero - que el personaje de Agnes me resulta exageradamente apático ante sus dilemas y muy librada a cavilaciones tan íntimas como extáticas, con un afán religioso algo aburrido. La historia de amor relatada es excesivamente cándida, ideal, como estancada; de este modo no atrae al lector contemporáneo. La novela comienza digamos “con el pie derecho”, con una protagonista en apariencia enérgica y combativa y finalmente, degenera en un ser desmedidamente tímido y juicioso.

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