Barra de vídeo

Loading...

Insignia de Facebook

lunes 14 de noviembre de 2011

La Abadía de Northanger - Jane Austen


Catherine es una muchacha a la que le encanta la narrativa gótica, cargadas de enigmas, de casas  embrujadas y el infaltable romance y ellas nutren sus fantasías.
Sus vecinos, los señores Allen,  la invitan a acompañarlos a Bath, donde pasarán una temporada y donde Catherine tendrá la oportunidad de  asistir a bailes y conocer gente elegante. Y así es como nuesra heroína abandona el cálido refugio hogareño y viaja con los Allen.  En Bath conocerá a Henry Tilney, un joven muy amable, del que por supuesto, terminará enamorándose.
Pero también conocerá a otras personas, como Isabella, una joven presumida y manipuladora, y a su hermano John, que es a su vez, amigo del hermano de Catherine y que se interesará por ella.
 
El personaje de Catherine es el de una joven muy crédula, con un corazón franco y sensible. Esto la llevará a impresionarse con frecuencia  de la hipocresía y las maquinaciones de las personas. Un tiempo después de su estancia en Bath,  los Tilney la invitan a pasar una temporada en su casa de campo y Catherine, con toda su ilusión en danza,  se verá envuelta en algunos malos entendidos, por su innata afición a indagar en engañosos y supuestos misterios de la familia.
Leedora persistente, sus fantasías suelen superarla de forma incorregible, y finalmente, se verá obligada a poner los pies sobre la tierra y comprender que la vida no es un cuento. Allí comenzará el sendero que la conduzca a un futuro guiado por los criterios morales y sociales y entre tanto, a lo largo de esta historia, aprenderá  cosas nuevas y excitantes, sobretodo durante su estancia en la Abadía, y también otras tantas cuestiones sobre la vida, el amor y la amistad.

Ni qué decir sobre el romanticismo de esta novela de Jane Austen. Una agradable crítica general a las novelas góticas tan divulgadas sobre fines del siglo XVIII. Y posiblemente,  la novela más mordaz y entretenida de Jane Austen, publicada póstumamente en 1817.-

A mí, me vendió lo que quería comprar, como diría una peculiar artista del medio farandulero argentino. Como lectora de otras novelas de la autora, volví encontrar en “La abadía de Northanger," el estilo tan especial de la autora, con su mirada introspectiva y femenina y el infaltable humor salpicado de ironías muy oportunas y una pincelada fresca y acertada de la época en que se ubica.-

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada